Perdices en el parque, a salvo de tiros

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Una hermosa perdiz roja, habitual ahora en zonas periurbanas

Javier Rico

Por estas fechas, a poco que te alejes del bullicio de la ciudad, en los descampados periurbanos con restos de lo que fueron tierras de labor, es posible ver y oír a las perdices rojas. Más allá, a campo abierto, las matan. Es plena temporada de caza, por lo que buscan terrenos menos hostiles, que a veces coinciden con los límites de algún parque. Ocurre así en el de La Alhóndiga, en Getafe, la gran zona verde urbana de esta localidad del sur de Madrid donde pinares, estanques, rías, setos y, por supuesto, terrenos de transición hacia el monte, alojan una avifauna digna de ser descubierta por los escolares que estudian y viven en sus cercanías.

Aparte de las perdices rojas, podríamos haber comenzado esta entrada con otra referencia a la curiosidad/desconocimiento que reina entre la población sobre las aves urbanas y las ganas por conocer más, azuzadas por nuestra presencia con prismáticos y telescopios. Algo así como: “estos tienen que saberlo”. ¿El qué? “Dice mi hijo que aquí hay gaviotas, pero yo no me lo creo porque estamos muy lejos del mar”. Contestación: “Sí, las hay, fíjese, aquella que está subida en lo alto de la casita flotante sobre el lago es una gaviota reidora, y aquella más grande y oscura que descansa en el agua es una gaviota sombría”.

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Terrenos roturados dentro de los límites del parque de La Alhóndiga

Encantadas de ir descubriendo a quien lo demande la biodiversidad de nuestros parques, protagonizada especialmente por las aves. Y si es en un entorno tan diverso y atractivo como el del parque de La Alhóndiga, mucho mejor. Esta amplia zona verde está rodeada por urbanizaciones de nuevo cuño y la muy ruidosa carretera de Toledo. La parte más alejada de esta vía muestra retazos de lo que fueron antiguos campos de cultivos y de matorrales, ahora en retirada. En su mezcla con un pinar de repoblación destacan las perdices rojas, pero también bandos apreciables de palomas torcaces y apariciones individuales de cogujadas, colirrojos tizones, carboneros garrapinos y tórtolas turcas.

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Un pinar de repoblación recibe a los visitantes por el oeste

Enseguida llama la atención el dominio del agua. Un estanque en la parte alta conecta, a través de una ría, con un lago en la zona más baja. En su interior dominan los ánades azulones, y en la orla vegetal tarays, sauces y álamos. El cuerpo pide seguir el curso de agua, pero la intuición nos hace pensar que entre los bosquetes en crecimiento y pinos aislados que se expanden hacia el hospital Universitario de Getafe acabaremos dando con agateadores, pinzones, herrerillos y más carboneros. Así fue, aparte de no dejar de ver y oír a mirlos, estorninos negros, urracas y cotorras argentinas.

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Ría que conecta el estanque con el lago

Entre los reclamos del petirrojo desde los setos llegamos al gran escaparate del parque, el lago, de grandes dimensiones. Lo natural (gaviotas, cormoranes y ánades azulones) se mezcla con lo domesticado (patos domésticos y almizcleros y gansos) y alegra las visitas de grandes y pequeños, todos con cierto desconocimiento a cuestas sobre lo que realmente ven y disfrutan, incluidos los intentos de hurto del pan que les echan a los patos por parte de las muy ladinas gaviotas reidoras.

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Cormoranes, patos y gaviotas en la caseta central del lago del parque

No pasamos por alto la preocupación de los vecinos de Getafe por la situación de abandono que a veces sufre el parque, especialmente en estas zonas inundadas. Tampoco pasa desapercibido que no hayamos encontrado una simple referencia oficial en internet al mayor parque del municipio y a su valor como hábitat de su biodiversidad urbana. Toque de atención pues al ayuntamiento, para que tenga más en cuenta a esta valiosa zona verde.

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Monumento a las víctimas de los atentados del 11M

Volviendo al lago, detrás de una terraza sobre el mismo y antes de emprender el camino de vuelta a través del pinar, hay un retazo de una de las historias que marcan la vida de los parques que visitamos. En este caso se trata de un monumento a las víctimas de los atentados terroristas del 11M. Un colofón en forma de homenaje que sirve para realzar el valor del parque, al que numerosos escolares de varios colegios e institutos pueden acceder en apenas diez o quince minutos. Hablamos de los coles La Alhóndiga, Rosalía de Castro, Vicente Ferrer, La Inmaculada, Sagrado Corazón, Miguel Hernández, San José  y Julio Cortázar; y de los institutos Altair, Alarnes y José Hierro.

Infórmate sobre nuestras rutas para colegios, institutos y ampas por parques y jardines de la Comunidad de Madrid.

Contacto: venteaveraves@gmail.com          /          617 47 80 17

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Acerca de Aver Aves

Enseñamos a niñ@s de coles e institutos de la Comunidad de Madrid a disfrutar con las aves y su entorno en zonas urbanas
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